Análisis del mercado de la protección del trabajador aislado
- 23/07/2026
- 14:53
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Responsable de marketing de contenidos
Jessie Boussard, ingeniera comercial de cuentas nacionales en Securitas Technology, responde a tres preguntas sobre el mercado de la protección del trabajador aislado
Sommaire
En veinte años, el concepto de «trabajador aislado» ha evolucionado. ¿A quién afecta hoy en día?
Durante mucho tiempo, las soluciones PTI (protección del trabajador aislado) se reservaban a los sectores donde el riesgo venía impuesto por el entorno: industrias de alto riesgo, tratamiento de aguas, trabajos en espacios confinados. Ese ámbito se ha ampliado considerablemente para incluir, por un lado, el riesgo vial y, por otro, funciones que antes no estaban afectadas en absoluto, pero que hoy están expuestas a agresiones verbales, e incluso a violencia física, lo que justifica plenamente equiparlas. Es el caso del personal de atención al público y de los agentes de servicios públicos.
Otra evolución tiene que ver con la creciente conciencia de que los riesgos ligados al aislamiento no afectan únicamente a las tareas o profesiones intrínsecamente peligrosas. Un empleado que se queda una o dos horas después de sus compañeros en una oficina vacía está técnicamente en situación de trabajo aislado, al igual que el trabajador de una empresa de limpieza que trabaja en horarios rotativos. Ambos pueden sufrir un malestar estando solos y, en ambos casos, está en juego la responsabilidad del empleador.
Esta percepción ampliada alimenta el crecimiento del mercado de las soluciones PTI. Estas se enmarcan ahora, si no en los convenios colectivos, sí al menos en los planes de acción sobre calidad de vida laboral y prevención de riesgos, y en los análisis de la CARSAT (organismo francés de seguros de riesgos laborales). La medicina del trabajo también desempeña un papel prescriptor en ciertos sectores. De modo que hoy nuestra tipología de clientes es mucho más amplia y diversa que antes.
¿Cómo deciden las empresas adoptar una solución PTI? ¿Y cómo perciben sus empleados estas herramientas?
Hay dos tipos de clientes. Los reactivos, que se equipan después de un incidente (normalmente un accidente o una agresión) que ha hecho que la acción sea ineludible. Y los proactivos, que integran la protección del trabajador aislado en su enfoque preventivo antes de que ocurra cualquier evento, a veces también porque encuentran en ello un interés económico concreto: técnicos de ascensores o de mantenimiento que históricamente trabajaban en equipos de dos pueden, gracias a un dispositivo que cuesta unos pocos euros al mes, intervenir solos con total seguridad.
En cuanto a la adopción por parte de los usuarios, todo depende de cómo se haya introducido el dispositivo. Impuesto sin explicación, es percibido inevitablemente como una herramienta de vigilancia, una carga adicional. Implantado con un acompañamiento pedagógico, ocurre justo lo contrario: son los propios empleados quienes acaban pidiéndolo.
No es raro que nuestros operadores reciban llamadas de personas asustadas porque su aplicación PTI ha dejado de funcionar: han interiorizado plenamente que esta herramienta les es útil, que no está ahí para vigilarlas. Para ellas, saber que, al pulsar un botón, alguien responderá resulta profundamente tranquilizador. La clave de la adopción por parte de los usuarios es, sin duda, el acompañamiento durante la implantación.
¿Qué lugar va a ocupar la inteligencia artificial en este tipo de servicio?
Securitas tiene una postura muy clara al respecto: descartamos por completo confiar a una IA la verificación PTI. Cuando se llama de vuelta a alguien que quizá acaba de sufrir un accidente o una agresión, esa persona se encuentra en un estado de gran vulnerabilidad que exige interacción humana. En cambio, la IA nos va a ayudar progresivamente a liberar a nuestros operadores de las tareas que no requieren esa dimensión humana. El ejemplo más concreto es la discriminación de las falsas alarmas de vídeo: una IA capaz de identificar que una cámara se ha activado por una rama o un animal libera al operador para que esté aún más disponible en las alarmas PTI. Ahí es donde la IA tiene sentido para nosotros: no en el núcleo del negocio, sino como apoyo.
En cuanto a los modos de detección, los avances son continuos: mayor precisión del GPS, algoritmos de detección de caídas más finos, gestión de la localización en el interior de los edificios. Estas mejoras vienen impulsadas por la propia evolución de los smartphones, y es un trabajo permanente de adaptación. Pero el principio básico de la solución no experimentará ninguna revolución: la fiabilidad de la cadena humana —garantizar que a cada alerta detectada le corresponda una atención rápida, cualificada y adaptada a la situación— seguirá siendo el núcleo del valor de nuestros servicios y soluciones.
FAQ
Análisis del mercado de la protección del trabajador aislado
¿A quiénes afecta hoy en día el concepto de «trabajador aislado»?
El ámbito de aplicación se ha ampliado considerablemente. Más allá de los sectores históricamente de riesgo (industrias de alto riesgo, tratamiento de aguas, espacios confinados), ahora se incluyen el riesgo vial, así como profesiones que antes no estaban expuestas, como el personal de recepción y los agentes de los servicios públicos, que ahora se enfrentan a agresiones verbales o físicas. El concepto se extiende también a situaciones más discretas: un empleado que se queda solo al final de la jornada en una oficina vacía, o un empleado de limpieza que trabaja en turnos escalonados, también se encuentran técnicamente en una situación de trabajo aislado.
¿Cómo adoptan las empresas una solución PTI y cómo la perciben los empleados?
Existen dos perfiles de clientes: los «reactivos», que se equipan tras un incidente (accidente o agresión), y los «proactivos», que incorporan la protección de forma preventiva, a veces por razones económicas concretas (por ejemplo, para que un técnico pueda intervenir solo en lugar de en pareja). Por parte de los usuarios, la aceptación depende totalmente del acompañamiento: si se impone sin explicación, la herramienta se percibe como una vigilancia; si se introduce adecuadamente, por el contrario, resulta tranquilizadora y son los propios empleados quienes la solicitan.
¿Qué papel desempeñará la inteligencia artificial en este tipo de servicio?
Securitas descarta rotundamente confiar la verificación de alertas a una IA, ya que esta etapa requiere una interacción humana con una persona vulnerable. Sin embargo, la IA resulta útil para liberar a los operadores de tareas que no requieren ese contacto humano, como filtrar las falsas alertas de vídeo (una rama o un animal que activa una cámara), con el fin de que los operadores puedan dedicar más tiempo a las alertas que realmente importan.